sábado, 25 de marzo de 2017

EL SANTO GRIAL "DO CEBREIRO"




Se fija la historia en el siglo XIV, en una fría noche del 24 de diciembre en que celebraba misa un monje.

Cuando creía que nadie iba a estar presente en el sacrificio, vio entrar en la iglesia a un vecino que, sorteando la nieve y otras inclemencias de un tiempo cruel, ascendió con gran sacrificio hasta O Cebreiro para asistir a misa y comulgar.




El ministro de Dios comenzó a desconfiar de que dicho sacrificio fuera en pos de algo válido; se preguntaba si un trozo de pan y un poco de vino podrían satisfacer a quien tanto había luchado para estar presente en su consagración.




Absorto en sus pensamientos, llegó el momento de la Consagración y fue justo en ese instante cuando el pan se convirtió en verdadera carne y el vino en auténtica sangre de Jesucristo que, hirviendo, tiñó los corporales, los cuales quedaron en el cáliz mientras la Sagrada Forma no pudo despegarse de la patena.





En 1486, los Reyes Católicos, en peregrinación a Compostela, conocen el milagro y donan el relicario donde se han conservado las pruebas evidentes hasta nuestros días.

Historias o leyendas sobre el fuego

El fuego



El rasgo mas esencial de la antigua adoración al fuego va unido al culto universal del hogar.
Hay lugares donde se cubre el fuego todas las noches y se enciende al día siguiente con el de la víspera.
Dejarle morir equivale a un sacrilegio y se paga caro.
Si por descuido u otras causas llega a apagarse, es grande el disgusto que se apodera de la familia, pues la desgracia persigue ya de cerca la casa y los que la habitan.
'O fogo morto', indicaba un lugar desierto.
El primero de enero se limpia perfectamente el hogar, se arroja el fuego de la noche y se enciende el nuevo, que para que sea propicio, debe durar todo el año.
Hay indicios de que el acto de encender el nuevo fuego revestía para nuestros antepasados todas las apariencias de un verdadero acto religioso y que se repetían entre los celtas gallegos las mismas ceremonias simbólicas que entre los arios.



En el siglo XIX, el fuego era una deidad protectora entre los montañeses de las montañas de Cervantes (Lugo) y si a alguno de ellos le torturaba o afligía pena o tribulación, acudía solo ante el hogar, avivaba el fuego y hacia sus imprecaciones:
Tennos sempre en la prosperidad, sempre dichosos, ti que eres eterno, fermoso, sempre xoven, ¡oh fogar!'.
En determinados días del año le arrojan flores(al fuego),cuando cuecen el pan le dan su porción,y pues allí como en la mayor parte de las casas campesinas de Galicia,se come alrededor del fuego, no son sólo las oraciones dichas antes y despues de la comida parecen serle dirigidas, sino que echan sobre él algunas cucharadas de grasa, y así que se levanta la llama, dicen que el fuego se alegra. Nada sucio se arroja a la limbre, pero muy en especial las cascaras de los huevos porque con ellas quemaron a San Lorenzo.
Entre novios, si el hombre solicita ante el fuego a la joven, ésta responde, "home que nos leve o lume"
El fuego del hogar es puro, la unión de los sexos debe tener lugar lejos de su presencia.


Era cosa corriente que desde el día de navidad hasta el 1 de Enero ardiese en el hogar el gran leño al que daban el nombre de tizón de Navidad.
Sus cenizas eran buenas para curar calenturas.
El tizón se encendía para que el fuego fuese mas vivo en aquellos días de regocijo y las almas de los ante pasados viniesen a visitar a los suyos y tuviesen un mas puro calor para calentarse, pues tal vez el grueso tronco que devoraba el fuego durante los días sagrados, encerraba un doble símbolo, el de la pureza y santidad del día y el de la integridad de la familia.
Una prueba de que se le consideró siempre como un ser vivo la tenemos en que en gallego no se dice por lo general apagar la luz o el fuego, sino matar o lume. Morreume a luz, mateille o candil....

miércoles, 22 de marzo de 2017

Leyenda del rio Lima

Las legiones romanas al mando de Décimo Junio Bruto, avanzan desde la Lusitania a la Gallaecia, región que todavía se mantiene independiente al poder de Roma.



Este río fue llamado Lethes por los antiguos romanos, al confundirlo con el legendario río Lete (río del Olvido) del Hades, de la mitología romana, el cual se creía que tenía la propiedad de borrar la memoria de quienes lo cruzaban.


 En 138 a. C., el general romano Décimo Junio Bruto intentó deshacer el mito, que dificultaba las campañas militares en la zona. Se dice que cruzó el río Limia y entonces llamó a sus soldados desde el otro lado, uno a uno, por su nombre. Éstos, asombrados de que su general recordara sus nombres, cruzaron también el río sin temor, acabando así con su fama de peligroso. En sus orillas construyeron el campamento de Aquis Querquennis del que se conservan restos actualmente.



En contra de lo que dice su principal leyenda, Ponte de Lima es una villa difícil de olvidar, ya que guarda la esencia propia del norte portugués, de hecho esta considerada la villa mas antigua de la actual Lusitania.
Tal como refleja su topónimo, Ponte significa puente en portugués, la localidad esta vertebrada por la estructura de piedra que con sus arcos une ambas orillas del río, cuyo caudaloso cauce nace en tierras gallegas con el nombre Limia y que anchea en Portugal bajo la denominación de Lima. Este puente de origen romano es parada emblemática del Camino de Santiago portugués donde una hermosa capilla nos saluda donde mueren sus firmes arcos.

martes, 7 de marzo de 2017

ARROZ CON LECHE


Ingredientes:

1 l leche

200 gr arroz


120 gr azúcar

1 limón pequeño

canela en polvo


Pasos a seguir:

1) Hervir el arroz en una olla con agua durante 7 minutos, aproximadamente.

2) Escurrir el arroz y volverlo a poner en la olla.


3) Hervir la leche en otro recipiente y echar sobre el arroz.


4) Añadir un poco sal, el azúcar y la piel de medio limón cortada fina.




5) Dejar hervir lentamente hasta que el arroz ya esté bien cocido.

6) Disponer en una fuente o en recipientes individuales y espolvorear con canela.

7) Dejar enfriar y listo para servir.



TORTILLA DE PATATAS




ingredientes para 4 personas


- 1/2 kg de patatas


- 6 huevos

- 1 cebolla mediana

- Aceite de oliva

Como hacer la tortilla Española


Pelamos lavamos y cortamos las patatas en cuadritos pequeños y las salamos. Pelamos y cortamos en juliana la cebolla.

Ponemos al fuego una sartén honda con abundante aceite de oliva y cuando esté caliente, echamos las patatas y la cebolla.

Mantenemos el fuego no muy fuerte, para que las patatas y la cebolla se cuezan en el aceite. Cuando estén bien blandas y ligeramente doradas, las sacamos de la sartén y escurrimos el aceite.





En un bol batimos los huevos hasta conseguir una buena mezcla. Echamos entonces las patatas y la cebolla sobre los huevos batidos y removemos bien para que quede todo mezclado y rectificamos de sal.

Poner al fuego una sartén honda anti adherente, echamos dos cucharadas de aceite de oliva y cuando esté caliente, movemos la sartén para que quede bien aceitado el fondo. Entonces echamos la mezcla de huevos, patatas y cebolla y la extendemos bien. Bajamos el fuego y movemos la sartén con movimientos circulares para que la tortilla se mueva dentro y no se pegue. Dejamos cocer hasta que se vea que empieza a hervir la mezcla.



Damos la vuelta a la tortilla poniendo un plato llano encima de la sartén, a modo de tapadera, y girando la sartén sobre el plato. Ahora echaremos de nuevo la tortilla, dejándola resbalar cuidadosamente, desde el plato a la sartén.


Movemos de nuevo con movimientos circulares la sartén y la dejamos cocer entre 2 y 3 minutos, dependiendo del gusto de los comensales. Apartamos y servimos en una fuente. Podemos servirla frí­a o caliente.